Reflexión

“El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado.”  Nos 111-113

Amoris Laetitia

En estos números de Amoris Laetitia se nos invita a la contención y a ampliar la mirada para no fijarnos tanto en la miniatura como en el contexto. En estos tiempos, en donde en muchas relaciones familiares se producen abusos, disculpar todo no significa aguantarlo todo o una actitud sumisa ante las faltas del otro. No estamos hablando de esas relaciones asimétricas.

Esta actitud que nos invita a ser contenidos en los juicios y valoraciones significa, en mi opinión, darse un tiempo para colocar en su sitio las cosas que nos ocurren, aunque no nos gusten, y ver si las sitúo en su justa proporción.

En cualquier relación humana tenemos que contar con los límites propios y ajenos, y además tenemos que aprender a encajarlos en una dinámica sana que nos permita crecer también desde los errores… Pero eso no lo podremos hacer si constantemente nos fijamos en los fallos de los demás y, menos todavía, si encima los vamos pregonando a los cuatro vientos.

Por eso, si ponemos un listón tan alto en las relaciones (sean del tipo que sean), de tal manera que los demás no llegan nunca a cumplir nuestras expectativas, será muy difícil compartir nuestro camino con nadie… y como se dice en el propio texto:

“El otro no es sólo eso que a mí me molesta. Es mucho más que eso. Por la misma razón, no le exijo que su amor sea perfecto para valorarlo. Me ama como es y como puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real. Es real, pero limitado y terreno.”

Ana Sanz

Profesora del colegio Jesuitinas - Sagrada Familia de Valladolid y

miembro del equipo de Revitalización de nuestro ser en misión de la Provincia

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“Hemos de proporcionarles experiencias de servicio y gratuidad en contextos de mayor necesidad; y ayudarlos a familiarizarse con la Palabra de Dios para que puedan buscar y hacer opciones que construyan la vida verdadera”

Determinación CG XVII nº41

Teniendo como fondo esa idea que expresa el nº41 de la Determinación de la CG XVII, el Equipo de Pastoral Juvenil Vocacional de la Provincia está promoviendo toda una serie de experiencias para los jóvenes de nuestros entornos, ofertadas directamente por el equipo o bien a través de la Pastoral Magis.

Son experiencias profundas, que calan, que transforman y que invitan a vivir la vida de otra manera. Experiencias que quien las prueba, repite, aunque "de otra manera" como nos cuenta Mª Carmen Jiménez FI Coordinadora del Equipo PJV en el artículo "Cuando el deseo de volver no es por nostalgia" (pincha aquí para leerlo completo):

Lo que alimenta su deseo de volver ha sido en todos ellos, y de manera diferente en cada uno, lo que ha pasado en sus vidas DESPUÉS de la experiencia. Es decir, lo que se han dejado AFECTAR por lo vivido, se han dejado tocar por Dios, y han crecido, se han transformado, vivificado y se sienten movidos a MÁS…

El plazo para preinscribirse finaliza el próximo 31 de mayo, aniversario del nacimiento de la Madre Cándida.Ya se están confirmando plazas y configurando los grupos.  Te dejamos aquí los carteles de las diferentes experiencias.

 

Camino de Santiago (18-30 años)

Más info y preinscripción aquí

 

Campo de trabajo "Compartiendo Vida" - Almería (16-18 años)

 

Para más información e inscripción escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Campo de trabajo "Bella Storia" Caivano - Italia (18-23 años)

Para más información e inscripción escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

Campo de trabajo "Construyendo Puentes" Almería (18-23 años)

 

Experiencia "Taizé Mag+s" Taizé - Francia (18-30 años)

 
Además de estas experiencias promovidas y acompañadas por el Equipo de Pastoral Juvenil Vocacional de nuestra provincia, puedes encontrar otras experiencias para jóvenes en la página web de la Pastoral Magis.
 
Este verano también el Equipo PJV acompañará una de las Experiencias "Sentido Sur": Bolivia en Compañía - Encontrar Alegría. Las Experiencias Sentido SUR es una propuesta de voluntariado internacional de corta duración que ofrece la Red MAG+S para jóvenes entre 23 y 30 años. Aunque la inscripción ya está cerrada, pues son experiencias que requieren varios encuentros previos de preparación antes del viaje, os invitamos a conocer más sobre ella (pincha aquí para más información)
 
 
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Con las palabras del título, nombre familiar con el que todos llamaban a Mª Antonia Bandrés, recibe Antoñita el momento final de su vida. Certeza esperanzada, anhelando, espera su muerte; en la cruz de la enfermedad, cantando la canción que aprendiera en su querido colegio de Tolosa.

“Virgen hermosa, Madre querida,

tuya es mi vida, vela por mí.

Y cuando logre dejar el suelo,

llévame al cielo cerca de Ti...“

 

El Dr. Villalobos la atiende solícito en su enfermedad. Queda desconcertado.

Avezado en estas lides, queda  impactado por la actitud de esta joven religiosa de 21 años, ante la muerte.

Y lo comenta con sus amigos: Antxón Bandrés, tío y padrino de Antoñita, por quien ofreciera su vida; Miguel de Unamuno, tan atormentado por el sentimiento trágico de la vida; Indalecio Prieto, político renombrado; Marcelino Domingo. Algo serio debe transmitirles el Dr. Villalobos sobre el misterio de muerte y el más allá que escapa a toda pretensión filosófica o ideológica.

Les deja inquietos y descolocados. Y quieren verla… Atravesar y palpar empíricamente este duro y fatal trance. La clausura monástica, observada por Antoñita, impedirá el encuentro. Ahí les quedará, sin embargo, su legítimo y profundo cuestionamiento.

Esa “dulzura” en el morir no fue, por tanto, la tónica de su vida. Al contrario:

“Sí, muero muy contenta. Durante mi vida todo ha sido para mí duro, frío, seco. A mí no me ha regalado Jesús con sus caricias, pero ahora todo es paz… Siento una alegría intensa… Estoy rebosando de consuelo. Siento que la Virgen está a mi lado, que Jesús me ama y yo le amo”.

Antoñita llega Mostenses, Noviciado de las Hijas de Jesús, a los 17 años como fruto ya granado.

Había germinado en una familia feliz, segunda de quince hermanos, hijos de  Don Ramón y Dña.Teresa. De raíces cristianas muy hondas. Se tomaban en serio la vivencia de la fe y compromiso social: casi niña, acompaña a su madre en las periferias de Tolosa en favor de las obreras del Sindicato… hasta la empleada de hogar entraba en el compromiso.

Y la semilla va reverdeciendo; educación de su niñez y juventud en el colegio de San José, que tantas lágrimas costaron a la Madre Cándida. En aquel claustro, le auguró: “tú serás Hija de Jesús” .

Y sólo algo más de tres años permanece dentro de la Congregación; en periodo formativo la mayor parte. Pronuncia sus Primeros Votos el 31 de Mayo de 1918 y el 27 de Abril pasa ya a la otra orilla. Escaso tiempo necesita; el estío cálido del carisma "jesuitino" termina de madurar aquella semilla que había  germinado en el calor y cariño familiar y se hizo fuerte en el colegio de San José de Tolosa.

De tal manera que la Iglesia la reconoce beata al mismo tiempo que a la Madre Cándida. Cuando asistí a la Beatificación, se me ocurría, que al reconocer la Iglesia la vida santa de la Madre Cándida, quedaba también reconocido el fruto de su misión, la educación cristiana de la niñez y juventud, en la persona de Antoñita. Fue más tiempo colegiala que religiosa. Nos llegó ya, casi como fruto granado.

Su misterio pascual coincide en la  liturgia del MISTERIO PASCUAL.

Ella lo vive sencilla y profundamente: "¡Qué dulce es morir en la vida religiosa!".

El Dr Villalobos comenta: “Con un “hasta mañana” me despedí angustiado, de la H. Antonia, quien me contestó risueña, con un ”hasta el cielo”.

Y sigue contando que al salir del Noviciado, su amigo, Miguel de Unamuno, le estaba esperando para dar un paseo. Aventuro qué hablarían. Y me pregunto si no quedarían cuestiones y dudas y cavilaciones y respuestas y sentimientos y anhelos… en aquel cuaderno escolar en donde Unamuno vertía su espíritu en un alarde de honestidad confidente que sólo escribía para sí… pero, descubierto, fue publicado en 1969, bajo el título de “Diario íntimo” .

¡Antoñita!, llegaste hasta la cumbre. Y “de hacerlo, hacerlo entero”. A Natalichu le promestiste “agua para regar las flores”.

Échanos, pues, una mano en esa tu esperanza-certeza, mientras toda la Familia Madre Cándida hacemos camino hacia Emaús.

 

Teresa Zugazabeitia F.I.

Tolosa

 Los datos remiten a “Sacrificio de un  Angel” José Julio Martínez y a un artículo escrito por Anna- María Cinco F.I.

Otros artículos relacionados:

- Pinceladas de Antoñita.

Antoñita Bandrés, 100 años de una vida con sentido.

 

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El día 22 de abril de 2019 comenzó en Roma la Congregación General XVIII de las Hijas de Jesús.  Durante estos días de Congregación tras la dispersión, queremos que toda la Familia Madre Cándida pueda conocer lo que ocurre. 

Para ello, hemos abierto este espacio, donde iremos colgando las noticias y artículos que se vayan publicando. Haz clic en cada uno de los ítems para leerlos.

Esperamos que os sea de interés y os pedimos apoyo y oración para este tiempo tan rico que continúa el camino iniciado el pasado 2 de abril de 2018. Puedes seguir la actualidad también en nuestras redes sociales (Facebook y Twitter) y publicar con la etiqueta #CG18FI

 

Tras la Congregación General:

 

Durante la Congregación General:

 

En camino hacia la Congregación General:

 

Si vamos a hablar de cosas de la Congregación de las Hijas de Jesús, conviene conocer unas cuantas siglas para no perdernos con las abreviaturas:

CG – Congregación General

CG XVIII – La Congregación General en la que estamos

CP – Congregación Provincial

CPO - Comisión Preparatoria Oficial

CFI – Constituciones de las Hijas de Jesús

DNC – Directrices y Normas Complementarias

RCG – Reglamento de la Congregación General

RCP – Reglamento de la Congregación Provincial

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Queridas hermanas y amigos: 

Deseando para todos la gracia de alegrarnos y gozarnos intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor os hago llegar mi felicitación pascual.

Hemos terminado felizmente los Ejercicios Espirituales, y qué mejor final que la celebración de la Pascua, fiesta del renacer y de la regeneración, como nos dice el Papa.

Dejemos que nuestra existencia sea conquistada y transformada por la Resurrección y así se dará en nosotras renovación, entusiasmo, renacer… como efectos verdaderos de la Resurrección, efectos que nos ayudarán a crecer en el buen ser para ir y anunciar… 

Y con mi felicitación vaya también mi agradecimiento a todos -Hijas de Jesús y laicos- por habernos acompañado estos días con la oración. Sigamos unidos en ella siempre, pero particularmente en este tiempo de Congregación General.

Mª Carmen Martín FI

Superiora Provincial

                  

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  1. Si permitimos que un mal sentimiento penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el corazón. La frase logízetai to kakón significa «toma en cuenta el mal», «lo lleva anotado», es decir, es rencoroso. Lo contrario es el perdón, un perdón que se fundamenta en una actitud positiva, que intenta comprender la debilidad ajena y trata de buscarle excusas a la otra persona, como Jesús cuando dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc23, 34). Pero la tendencia suele ser la de buscar más y más culpas, la de imaginar más y más maldad, la de suponer todo tipo de malas intenciones, y así el rencor va creciendo y se arraiga. De ese modo, cualquier error o caída del cónyuge puede dañar el vínculo amoroso y la estabilidad familiar. El problema es que a veces se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante cualquier error ajeno. La justa reivindicación de los propios derechos, se convierte en una persistente y constante sed de venganza más que en una sana defensa de la propia dignidad.
  2. Cuando hemos sido ofendidos o desilusionados, el perdón es posible y deseable, pero nadie dice que sea fácil. La verdad es que «la comunión familiar puede ser conservada y perfeccionada sólo con un gran espíritu de sacrificio. Exige, en efecto, una pronta y generosa disponibilidad de todos y cada uno a la comprensión, a la tolerancia, al perdón, a la reconciliación. Ninguna familia ignora que el egoísmo, el desacuerdo, las tensiones, los conflictos atacan con violencia y a veces hieren mortalmente la propia comunión: de aquí las múltiples y variadas formas de división en la vida familiar.
  3. Hoy sabemos que para poder perdonar necesitamos pasar por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos. Tantas veces nuestros errores, o la mirada crítica de las personas que amamos, nos han llevado a perder el cariño hacia nosotros mismos. Eso hace que terminemos guardándonos de los otros, escapando del afecto, llenándonos de temores en las relaciones interpersonales. Entonces, poder culpar a otros se convierte en un falso alivio. Hace falta orar con la propia historia, aceptarse a sí mismo, saber convivir con las propias limitaciones, e incluso perdonarse, para poder tener esa misma actitud con los demás.
  4. Pero esto supone la experiencia de ser perdonados por Dios, justificados gratuitamente y no por nuestros méritos. Fuimos alcanzados por un amor previo a toda obra nuestra, que siempre da una nueva oportunidad, promueve y estimula. Si aceptamos que el amor de Dios es incondicional, que el cariño del Padre no se debe comprar ni pagar, entonces podremos amar más allá de todo, perdonar a los demás aun cuando hayan sido injustos con nosotros. De otro modo, nuestra vida en familia dejará de ser un lugar de comprensión, acompañamiento y estímulo, y será un espacio de permanente tensión o de mutuo castigo.

La Encíclica nos sitúa el tema del perdón en estos números y parte de la vida en pareja pero evidentemente se puede trasladar a cualquier persona en las diversas circunstancias y etapas de la vida.  Es una llamada de atención a no dejar que los sentimientos de odio o venganza  aniden por demasiado tiempo en nuestro corazón,  de manera que al no saber -o no poder- gestionarlos bien,  se traduzcan en actitudes violentas.

Es cierto que perdonar no es fácil;  es un don en exceso y por las solas fuerzas humanas no es posible;  se necesita pedir a Dios como gracia y pedir ayuda a otras personas que sean intermediarias para saber leer desde el fondo cómo nos sentimos,  tanto si tenemos que pedir perdón como ofrecerlo a quien nos ha ofendido y nos lo pide. Pero la primera e ineludible responsabilidad es de la propia persona.

Muchas veces nos cuesta más perdonarnos a nosotros mismos que a los demás;  tenemos en ocasiones una visión y autoexigencia de perfeccionismo que no nos permite vernos débiles o vulnerables.  Y nos cuesta la dosis de humildad necesaria para aceptar nuestros límites,  para reconciliarnos con nuestro yo herido o minusvalorado.

Es como si pusiéramos demasiado empeño en la mirada que los demás tienen sobre nuestra propia persona y deseáramos tener el beneplácito de quienes nos rodean sobre nuestro actuar y por ahí se nos pueden colar sentimientos de rechazo hacia los demás pero también a nosotras mismas y no nos aceptamos plenamente como somos,  sino como quisiéramos ser para inútilmente “contentar” a los demás.  Y podemos perdernos y enredarnos.

Respecto de los demás,  existen sobre este tema,  ciertos “titulares” que no siempre ayudan. Perdonar es olvidar. Ciertamente para poder perdonar hay que recordar porque perdonar supone integrar, no dejar nada fuera y si lo he olvidado no puedo actuar sobre ello. Para el proceso del perdón es necesario recordar.

Otro es:  la negación,  No pasó nada;  pero esto es una bomba de tiempo porque si se niegan las ofensas  o se disimulan, no es posible perdonar de verdad.  Es necesario tener frescas en la memoria las acciones recibidas para poder iniciar un camino donde los sentimientos se vayan encauzando de manera sana.

El perdón corresponde a Dios. Si dejamos a Dios totalmente el acto de perdonar,  nos eximimos de la responsabilidad que nos toca y del compromiso exigido para la transformación de sentimientos y actitudes. Es cierto que el evangelio es la referencia para el perdón pero no se puede usar para omitir la responsabilidad personal.

Tanto en el ámbito familiar, comunitario,  de grupo, de amistad,  de trabajo,  eclesial,  socio-político … como en cualquier situación humana,  el acto de perdonar a mí y a otra persona,  es siempre un proceso no demasiado rápido,  más bien lento,  un camino a recorrer con paciencia,  con constancia sin dejar que las cosas cristalicen porque después es muy difícil volver sobre ellas.

Requiere no poca grandeza de ánimo para dar los pasos necesarios,  vencer el orgullo y la soberbia que muchas veces nos anclan en posiciones rígidas de las que no queremos movernos y nos impiden salir al encuentro de la otra persona.

Pero también sabemos que el perdón nos libera,  nos da alas,  nos quita pesos que nos impiden caminar,  nos devuelve a nuestro ser mejoradas,  y nos impulsa a emprender diversas etapas con el corazón renovado y más dispuesto para ofrecer y recibir amor de manera gratuita, lo que más nos asemeja al Dios perdonador.

María Luisa Berzosa fi

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