Para Ignacio Parajó, director general de Equipo de Titularidad de la Fundación Educativa Jesuitinas, "este está siendo un inicio de curso complicado". Debido a la pandemia del coronavirus, "los equipos directivos han tenido que hacer un esfuerzo enorme de organización en los colegios". Además, dados los cambios repentinos en los protocolos de seguridad de las comunidades autónomas, "los profesores han tenido que tener previstas tres o cuatro formas diferentes de organizar el colegio". Toda una vorágine de incertidumbres que, pese a todo, no ha impedido que los colegios pertenecientes a la Fundación den lo mejor de sí y, lejos de contagiar el virus, transmitan calma a las familias de los alumnos.

Esta tranquilidad no se improvisa de un día para otro ni es fruto de la ingenuidad. Según cuenta Parajó, responde a una serie de inversiones que los colegios han hecho en desdobles, material de higiene y un aumento considerable de la frecuencia de la limpieza de las aulas y pasillos. "La respuesta de los colegios ha sido muy buena, a la altura de lo que se espera y de acuerdo a lo que somos".

Al ser preguntado a qué se refiere exactamente con "lo que somos", el director general del Equipo de Titularidad se explaya. "En esta organización hay todo un planteamiento de acompañamiento a las familias, que es otro esfuerzo grande de los equipos directivos, tutores y el Equipo de Acción Evangelizadora ", presume. A su juicio, este hecho diferencial heredado de las Hijas de Jesús "es fundamental para que no nos despistemos ni dejemos de ofrecer a los niños un proyecto cristiano con un modelo de vida a que merezca la pena asumir". "Es para lo que estamos como fundación y para lo que los colegios existen", sentencia.

Parece un objetivo muy ambicioso pero, en el fondo, consiste simplemente en "conseguir lo mismo que otros años". "No nos podemos distraer con las cosas que suceden en el mundo, tenemos que dar respuestas adecuadas fundamentadas en presentar la persona de Jesús a los alumnos y eso se puede hacer sea la situación que sea", explica Ignacio Parajó. En su opinión, independientemente de la pandemia, la principal aspiración de los colegios "sigue siendo trabajar desde una óptica creyente para que nuestros alumnos sean personas autónomas, creativas y comprometidas".

Parajó hace un especial hincapié al decir creativas. No en vano, el lema que los colegios han escogido para este curso es Crea. Una máxima que "tiene que ver mucho con formar personas que generen un cambio" y va en línea con la llamada apostólica de la última Congregación General de las Hijas de Jesús, donde la ecología integral tuvo un gran peso. "Tenemos un trabajo planificado este curso en los colegios para incorporar el programa de la encíclica Laudato Si. Vamos dando cada paso que se pueda centrados en lo importante porque las circunstancias del mundo pueden ser muy cambiantes, pero nuestros objetivos tienen que ser los mismos".

El papel de los profesores

Al hablar de creatividad, es complicado no pensar en los equipos directivos y el profesorado de la Fundación Educativa Jesuitinas, quienes se enfrentan a diario a problemas nuevos en los colegios. "Ojalá la solución al coronavirus estuviera en nuestra mano, pero contribuimos con lo que podemos y no es poco", bromea Ignacio Parajó. A su juicio, frente a la dura situación que tienen por delante, los docentes están dando "una respuesta extraordinaria". "La totalidad de los profesores son personas vocacionales que están respondiendo a su convicción. Su foco principal está en el bien de los niños y, pensando en eso, son capaces de hacer esfuerzos extraordinarios", dice con orgullo.

Uno de los frentes que están abordando con mayor intensidad es el acompañamiento a las familias, una seña de identidad de toda la rama de espiritualidad ignaciana en general y de las Hijas de Jesús en particular. "Es normal que los padres estén nerviosos, en los medios de comunicación se hablaba mucho de un riesgo inminente de que las familias se contagiaran a través de los colegios", reconoce el director del Equipo de Titularidad. No obstante, considera que poco a poco las familias están comprobando que los colegios de las jesuitinas son seguros, "aunque eso requiera muchos encuentros con los padres y muchas reuniones". Según revela, se han multiplicado las comunicaciones por escrito, las entrevistas, las llamadas de teléfono... "Hay mucha conversación con los padres, mucha serenidad y mucha confianza. Al final hay que aprender a vivir esta situación con las medidas de cautela y protección".

Por último, lanza un mensaje a todas las familias, a quienes asegura que "pueden estar tranquilas porque las cosas se han hecho bien". Recuerda la rápida respuesta que se dio el curso pasado durante el confinamiento y subraya que, "aunque haya mucho ruido sobre el tema, en la vida diaria los colegios van respondiendo también a esa situación".

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