Esta vez sí cumplimos el mandamiento bíblico: estamos en el séptimo y último día de nuestras tareas como Congregación Provincial. Y lo hacemos en la fiesta del Nombre de Jesús, que supone un regalo para poner fin a esta experiencia, al recordarnos quién es nuestro centro y sentido de vida.

Comenzamos a las 9 de la mañana, y el momento inicial de oración nos puso en sintonía con Jesús con la canción “A tu modo”. Toda la jornada, prácticamente, la hemos dedicado a rematar enmiendas y documentos que requieren ser votados, alternando tiempos de grupo y de sesión plenaria.  

Tuvimos la eucaristía antes de la comida con Fernando García, sacerdote diocesano muy conocido y querido por muchas de nosotras. Nos recordó de nuevo nuestro nombre de Hijas de Jesús.

  

La tarde ha sido también intensa pero ya con cierta psicología de despedida y, en un ambiente gozoso, hemos votado los documentos que se envían a Roma y que son fruto del proceso de todos estos días. Ya entendéis que no somos más explícitas en la información porque la Congregación Provincial es un paso previo en el discernimiento que concluirá en la Congregación General y es necesario cuidar los procesos.

Cerramos y entregamos los aparatos electrónicos que guardan nuestros votos secretos y que han agilizado mucho el trabajo.

Mª Carmen Martín termina leyendo algunos números del Reglamento de la Congregación Provincial referidos a la clausura de la misma; firmamos las últimas actas con las sugerencias de Rosa Romo, secretaria de la CP.

  

Durante todos estos días hemos ido recibiendo mensajes, fotos y mucho cariño y cercanía por parte de hermanas y laicos/as de nuestro entorno, cosa que agradecemos mucho.

La tecnología a través de las Redes y otros elementos nos ha permitido vivir muy en sintonía este acontecimiento y queremos agradecer tanto trabajo escondido que ha hecho posible este resultado. Desde el “otro lado” iban y venían las noticias en un clima de familia, no exento de seria profesionalidad, que ha facilitado mucho la tarea.  Una mención especial de gratitud merecen nuestros compañeros del Equipo de Ayuda para la Comunicación, Pablo Labandeira y Pablo Martín, “los Pablos”, así les conocemos… Es un regalo vivir co-nec-ta-dos y en-re-da-dos…

Mª Carmen inicia el momento final poniendo en el centro la foto de la M. Cándida y nos dice:

“Aunque ha estado muy presente; hemos intentado escuchar a las hermanas, hemos querido que el Espíritu nos fuera guiando; después de estos días hemos llegado adonde hemos llegado, hemos tenido grandes deseos de que nuestro patrimonio espiritual perdure en el tiempo y en nuevas generaciones de Hijas de Jesús y de laicos.”

El primer día expresamos dos palabras en voz alta, compromiso y esperanza, también nos las llevamos. Compromiso porque tenemos el deber, la obligación,  la responsabilidad y el encargo de hacer de nuestra parte todo lo posible para que la Congregación se conserve y aumente en su buen ser.

Y la esperanza de que para esto no estamos solas. Tenemos los brazos, las manos, el corazón de Dios Padre que nos invita cada día a parecernos más al Hijo, a vivir la encarnación del mismo en nuestras presencias.

Esperanza de que, además de contar con Dios Padre, contamos con hermanas convocadas a la misma misión; también con medios espirituales como nos recuerda la parte X de CFI, los medios que unen el instrumento con Dios; que aprovechemos mejor esos medios, el discernimiento como herramienta, cada día, para experimentar el amor de Dios y para llevarlo a los demás.

Tenemos a la vista el logo de la Congregación General y nos recuerda el mensaje de Adviento: 

"Id, levantad la cabeza; id, marchemos a manifestar la bondad de Dios”. La puedo manifestar si la he experimentado antes. Nuestra esperanza es que Dios no nos deja. Que vivamos en comunión, en fraternidad, que el deseo siga adelante y se expanda más y más cada día; y, con agradecimiento a todas vosotras, doy por clausurada esta Congregación Provincial”.

En la oración final invitan a cada una de las secretarias de los grupos a encender las velas del Misterio que hay en el centro de la sala y a presentar ante el Niño ese texto definitivo que hemos votado. Cantamos en italiano “Te al centro del mio cuore”, unidas especialmente a nuestras hermanas de esa parte de la provincia.

Terminamos haciendo evaluación personal de la experiencia vivida y dejamos resonar una palabra: agradecimiento, corresponsabilidad, Jesús, búsqueda,  esperanza, compromiso, hermana, perdón…

Las hermanas que van a ir a la CG nos entregan a cada una la conferencia que ha escrito nuestra hermana Pilar Linde: “Seguir el hilo. La devoción de Cándida María de Jesús a la Santísima Trinidad”  y un pisapapeles con el altar del Rosarillo, de parte de Mª Carmen Martín.  Ella misma nos dice que recordamos el inicio en Valladolid, hace 150 años de la inspiración y nos comprometemos a seguir el hilo para que la bondad de Dios se manifieste a cuantas más personas, mejor.

Con el canto del “Gure Aita” y un fuerte aplauso cerramos la última sesión y la Congregación Provincial.

Gracias a todos los que nos habéis seguido estos días. Nos seguiremos encontrando en el camino de la vida y en el del Evangelio.

Equipo de Información de la CP

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